Asumiendo Responsabilidad.

“Por eso me vi en la necesidad…” esta fue la respuesta de Saúl a su desobediencia, con este comentario se deslindo de la responsabilidad de sus propios errores. ¿A quienes le hecho la culpa? Al pueblo y a Samuel, presentándose él como una victima de las circunstancias y de los errores de los demás.

1 Samuel 13:6-13

6 Los israelitas se vieron en grave aprieto, pues de tal manera fueron atacados por los filisteos que tuvieron que esconderse en cuevas y hoyos, y entre las peñas, y en zanjas y pozos. 7 Muchos de ellos cruzaron el Jordán, hacia la región de Gad y de Galaad; pero Saúl se quedó todavía en Guilgal, y todo su ejército lo seguía lleno de miedo. 8 Allí esperó Saúl siete días, según el plazo que le había indicado Samuel; pero Samuel no llegaba a Guilgal, y la gente comenzaba a irse. 9 Entonces Saúl ordenó:

–Tráiganme animales para los holocaustos y los sacrificios de reconciliación.

Y él mismo ofreció el holocausto.

10 En el momento en que Saúl terminaba de ofrecer el holocausto, llegó Samuel. Entonces Saúl salió para recibirlo y saludarlo, 11 pero Samuel le dijo:

–¿Por qué has hecho eso?

Saúl respondió:

–Cuando vi que la gente comenzaba a irse, y que tú no llegabas en la fecha indicada, y que los filisteos estaban reunidos en Micmás, 12 pensé que ellos bajarían a atacarme en Guilgal, sin que yo me hubiera encomendado al Señor; por eso me vi en la necesidad de ofrecer yo mismo el holocausto.

13 Samuel le contestó:

–¡Lo que has hecho es una locura! Si hubieras obedecido la orden que el Señor te dio, él habría confirmado para siempre tu reinado en Israel. 14 Pero ahora, tu reinado no permanecerá. El Señor buscará un hombre de su agrado y lo nombrará jefe de su pueblo, porque tú has desobedecido la orden que él te dio.

¿Te suena este cuadro? En lo personal creo que esta posición es algo común en nuestra vida. Una expresión mexicana “aventarnos la bolita”, es famosa por hacer alusión a echarle la culpa a alguien más. Al enfrentarnos ante situación complicadas solemos decirnos: no es mi culpa es del gobierno, es la escuela, la sociedad, son mis padres, es mi esposo (a), etc. Es común ver padres juzgando con severidad los errores de sus hijos, sin percatarse siquiera de sus defectos en la tarea de crianza. De la igual manera, hijos reclamando a sus padres carencias profesionales, económicas o relacionales que afectan su adultez. Sin aceptar que, los padres sólo pueden brindar un apoyo limitado en tiempo y espacio. Sin embargo, se ha convertido en uno justificantes favoritos para eludir madurez e independencia necesaria en el ciclo de la vida.

Una pregunta introspectiva interesante…

¿Por que buscamos desplazar la responsabilidad?

  • Por comodidad: Una de las leyes supremas de la sociedad humana es hacer las cosas con el menor esfuerzo. Sin duda, el ser humano estará siempre a favor de aquello que implique menor sacrificio, menor dolor, menor incomodidad, menor inversión, etc. Admitir responsabilidad resultaría admitir trabajo y sacrificio. Por tanto, naturalmente siempre será una respuesta latente en la mayoría de las personas.
  • Por orgullo: La auto justificación, no suele verse como un pecado de orgullo. Sin embargo, es el deseo inherente de creerse incapaz de cometer error alguno ante determinada circunstancia. En otras palabras, la auto justificación conlleva a inclinar el error en el otro.
  • Por egocentrismo: Nos creemos perfectos.
  • Por inmadurez: El querer que los demás nos resuelvan la vida sin nosotros invertirnos emocional y espiritualmente en la solución. La madurez implica formular soluciones e involucrase en ellas de manera activa y responsable. La madurez conlleva ser parte e incluso formular la solución. Una elección que requiere de cualidades especificas (sabiduría, experiencia, conocimiento y valor).
  • Por egoísmo. Cualquier cosa que involucre una inversión de tiempo, emocional, espiritual económica o de compromiso para alguien más que no sea uno mismo será considerado un trabajo en vano o no digno de asumir. El egoísta ni siquiera considerará la idea de invertirse en alguien más a ningún nivel, tan sólo la idea le parecerá desgastante. Al final, es uno de los pecados que no tiene saciedad ni satisfacción, aun cuando se tenga más de lo necesario. Generalmente este pecado va a acompañado de amargura y cuestionamiento constante a lo no obtenido.
  • Por cobardía. Evadir la situación problemática, huir, hacerse de la vista gorda, mentir, ignorar… Son una de las actitudes más comunes que presentan las personas cobardes, ya que no quieren ni pueden lidiar con situaciones estresantes que conlleve algún esfuerzo o involucramiento. Para ellos huir o salir de la situación es la única solución a cualquier situación que se les presente en la vida. La mala noticia es que las consecuencias llegan a donde se escondan.

Muchos personajes de la Biblia y aun el pueblo de Israel mostraron comportamientos semejantes.

Éxodo 32:19-24 (DHH)

19 “En cuanto Moisés se acercó al campamento y vio el becerro y los bailes, ardió de enojo y arrojó de sus manos las tablas, haciéndolas pedazos al pie del monte; 20 en seguida agarró el becerro y lo arrojó al fuego, luego lo molió hasta hacerlo polvo, y el polvo lo roció sobre el agua; entonces hizo que los israelitas bebieran de aquella agua. 21 Y le dijo a Aarón:

–¿Qué te hizo este pueblo, que le has hecho cometer un pecado tan grande?

22 Y Aarón contestó:

–Señor mío, no te enojes conmigo. Tú bien sabes que a esta gente le gusta hacer lo malo. 23 Ellos me dijeron: ‘Haznos un dios que nos guíe, porque no sabemos qué pudo haberle pasado a este Moisés que nos sacó de Egipto.’ 24 Yo les contesté: ‘El que tenga oro, que lo aparte.’ Ellos me dieron el oro, yo lo eché en el fuego, ¡y salió este becerro!”

En las siguientes escrituras podemos observar como el pueblo de Israel asignaba al pecado de sus padres las malas cosas que les sucedían a ellos. A esto DIOS contesta que ya no dirán mas eso porque cada quien es responsable de su conducta.

Ezequiel 18:1-4,18-20. (DHH)

1 “El Señor se dirigió a mí, y me dijo: 2 “¿Por qué en Israel no deja de repetirse aquel refrán que dice: ‘Los padres comen uvas agrias y a los hijos se les destemplan los dientes’? 3 Yo, el Señor, juro por mi vida que nunca volverán ustedes a repetir este refrán en Israel. 4 A mí me pertenece todo ser humano, lo mismo el padre que el hijo. Aquel que peque, morirá”.

 

18 “Su padre, que fue opresor, y cometió robos, e hizo lo malo en medio de su pueblo, morirá en castigo de sus propios pecados. 19 Ustedes preguntarán: “¿Por qué no paga el hijo también por los pecados del padre?” Pues porque el hijo hizo lo que es recto y justo, y cumplió y puso en práctica todas mis leyes: por eso ciertamente vivirá. 20 Sólo aquel que peque morirá. Ni el hijo ha de pagar por los pecados del padre, ni el padre por los pecados del hijo. El justo recibirá el premio a su justicia; y el malvado, el castigo a su maldad.”

Jeremías 31:29-30. (DHH)

29 “En aquel tiempo no volverá a decirse: ‘Los padres comen uvas agrias y a los hijos se les destemplan los dientes.’ 30 Porque será que a quien coma uvas agrias, a ese se le destemplarán los dientes. Cada cual morirá por su propio pecado.”

Veamos cual fue el comportamiento de Adán al respecto.

Génesis 3:11. (NTV)

11 —“¿Quién te dijo que estabas desnudo? —le preguntó el Señor Dios—. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que te ordené que no comieras?

12 El hombre contestó:

—La mujer que tú me diste fue quien me dio del fruto, y yo lo comí.

13 Entonces el Señor Dios le preguntó a la mujer:

—¿Qué has hecho?

—La serpiente me engañó —contestó ella—. Por eso comí.”

Sea cuales sean las razones por las que evadamos la responsabilidad de nuestros actos no quitara que vivamos en buena medida o de manera completa las consecuencias, con una gran desventaja, no aprenderemos la lección porque desde un principio creemos que el error fue de alguien más y no nuestro. Por lo que es muy probable que la situación se repita una y otra vez en nuestras vidas, con cada una de ellas creeremos más que alguien esta contra nosotros, ya sea la iglesia o nuestra familia e incluso DIOS. También se corre el riesgo de aprender la lección equivocada, al no asumir la responsabilidad que nos corresponde. De cualquier forma seguiremos en el mismo fallo por un largo tiempo y cuanto más evadamos mayor será la consecuencia.

¿Cómo identificar que no estamos tomando la responsabilidad de nuestros errores?

  • De DIOS viene el discernimiento. Como hemos visto por naturaleza no podemos ni queremos asumir nuestros errores de manera general. Sin embargo a la luz de DIOS todo queda claro. La Oración es parte importante para que DIOS te muestre la verdad de tus actos, tu responsabilidad y tus motivaciones.

Hebreos 4:13. (DHH)

13 Nada de lo que Dios ha creado puede esconderse de él; todo está claramente expuesto ante aquel a quien tenemos que rendir cuentas.

Santiago 1:5. (NTV)

5 Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla.

 

  • No busques salidas fáciles a los problemas.

Mateo 7:13-14. (DHH)

13 “Entren por la puerta angosta. Porque la puerta y el camino que llevan a la perdición son anchos y espaciosos, y muchos entran por ellos; 14 pero la puerta y el camino que llevan a la vida son angostos y difíciles, y pocos los encuentran.

  • No busques como primera opción a un problema personal que alguien te resuelva la vida.

Proverbios 6:1-5. (NTV)

“Hijo mío, si has salido fiador por la deuda de un amigo
o has aceptado garantizar la deuda de un extraño,
2 si quedaste atrapado por el acuerdo que hiciste
y estás enredado por tus palabras,
3 sigue mi consejo y sálvate,
pues te has puesto a merced de tu amigo.
Ahora trágate tu orgullo;
ve y suplica que tu amigo borre tu nombre.
4 No postergues el asunto, ¡hazlo enseguida!
No descanses hasta haberlo realizado.”

  • Se humilde, escucha a los demás. Piensa seriamente en sus comentarios hacia tu vida, si no crees que tengan la razón al menos comienza dándoles el beneficio de la duda y piensa en el asunto muy profundamente.

Proverbios 24:6. (DHH)

Pues la guerra se hace con buenos planes y la victoria depende de los muchos consejeros.

Proverbios 13:10. (NVI)

El orgullo sólo genera contiendas, pero la sabiduría está con quienes oyen consejos.

  • Medita a cerca de las consecuencias de tus actos. Rara vez los que no aceptan responsabilidades piensan en ello.

Colosenses 4:5-6. (NVI)

Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno. Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno.

Salmos 139:23-24. (NTV)

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna.