Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante.
Filipenses 3:13.

Cierra ese capítulo de tu vida para siempre.

Muchos de nosotros somos perseguidos por nuestro pasado hasta el día de hoy. Si continuamos permitiendo este patrón de pensamiento, nos impediremos de experimentar las bendiciones preciosas que Jesucristo ofrece.

Pablo, el apóstol que escribió la mayor parte del Nuevo Testamento y guió a incontables personas a Jesús, fue una vez un perseguidor de la iglesia. Él condenó a los creyentes a muerte o a prisión. Pero, Dios lo cambió de adentro hacia afuera y así fue capaz de influenciar hasta la iglesia moderna a través de sus escritos.

 

¿Podrías imaginar si Pablo hubiera dudado en escribir las cartas a las iglesias debido por su pasado?

¿Cómo sería la iglesia si Pablo no hubiera alcanzado a los gentiles de su tiempo?

Él tuvo que romper con sus remordimientos y arrepentimientos pasados y avanzar hacia el propósito de Dios para su vida. Nosotros también necesitamos cerrar los capítulos de nuestro pasado y avanzar hacia nuestro llamado.

¿Cómo hacemos esto?

 

1) Confesando nuestros pecados a Dios y a los demás.

“Por lo tanto, confiesen sus pecados el uno al otro y oren el uno por el otro, para que puedan ser sanados.” 
Santiago 5:16

 

2) Abrazando las disciplinas espirituales de la oración, estudio bíblico y compañerismo cristiano y entre discípulos en nuestras vidas.

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 
Romanos 12:1.

 

3) Elimina cualquier cosa o persona de tu pasado que continúe conduciendo e influenciando hacia el pecado.

Y los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Gálatas 5:24

Al igual que Pablo, Dios tiene algo mejor para nosotros.

 

Más, necesitamos dejar el pasado atrás y avanzar en la fe.