A lo largo de la vida, nos vemos afectados por el sufrimiento, presentado como un estado de dolor agudo a nivel físico, emocional y espiritual. El sufrimiento puede llegar a nosotros de forma inesperada (como un golpe devastador) y otras veces llega a consecuencia de nuestras malas decisiones.

 


Salmos 6:6 (DHH)

“Estoy agotado de tanto llorar; toda la noche inundo mi cama con llanto, la empapo con mis lágrimas. El dolor me nubla la vista; tengo los ojos gastados a causa de todos mis enemigos.”


 

Es entonces, cuando nos encontramos con el reto más difícil:

¿Cómo lidiar en el sufrimiento?

Timoteo le hace saber a Pablo la ansiedad, la carga  y el peso emocional que sentía al enfrentar situaciones difíciles. Pablo le responde en esta carta:

 


2 Timoteo 1:8 (DHH)

No te avergüences, pues, de dar testimonio a favor de nuestro Señor; ni tampoco te avergüences de mí, preso por causa suya. Antes bien, con las fuerzas que Dios te da, acepta tu parte en los sufrimientos que vienen por causa del evangelio.


 

Acepta tu parte. La vida trae sufrimientos, es algo  inevitable y muchas veces tratamos de vivir huyendo o evitándolo. Sin embargo,  Pablo nos dice: Acepta TU parte. Una parte importante de la madurez emocional y espiritual es asumir esa parte en el sufrimiento.

 


2 Timoteo 2:3 (DHH)

Toma tu parte en los sufrimientos como un buen soldado de Cristo Jesús.


 

Por segunda vez Pablo menciona: Toma tu parte… Acepta la parte que te corresponde sufrir. Ahora pregúntate. ¿Estás tomando tu parte? O estas huyendo de esa área en tu vida. Quizá estas siendo indiferente, consciente que algo te afecta, trastoca y lastima. Sin embargo,  podemos actuar como si aquello no estuviera. Pensando que esa es la manera de lidiar con ese dolor.

Pablo, recibió la respuesta de DIOS en medio del sufrimiento.

 


2 Corintios 12:7-9 (DHH)

juzgándome por lo extraordinario de esas revelaciones. Por eso, para que yo no me crea más de lo que soy, he tenido un sufrimiento, una especie de espina clavada en el cuerpo, que como un instrumento de Satanás vino a maltratarme. Tres veces le he pedido al Señor que me quite ese sufrimiento; pero el Señor me ha dicho: «Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad.» Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo.


 

¿Te has clavado una astilla? Qué cosa tan pequeña pero cuánto dolor causa y si se ignora en algunos casos puede llegar a infectarse. Pablo no dice tener una astilla, sino una espina clavada en el cuerpo. Vivir día a día con un dolor que hiere el alma y el cuerpo, no es fácil y Pablo lo sabía. Ese sufrimiento lo maltrataba día y noche.

El sufrimiento siempre se magnifica cuando estamos solos… cara a cara con el dolor. Así es difícil ser indiferente. Pablo rogó no una, ni dos, sino tres veces que ese dolor parara. Muchas veces oramos a la primera y listo queremos que todo acabe, la segunda es demasiado, la tercera es innecesario.

Pero DIOS contesta: Mi amor es todo lo que necesitas. Es ahí donde comienza la lucha en nosotros… ¡Esa no es la respuesta que estoy buscando! ¡Eso no puede ser la respuesta de DIOS! ¿Acaso no ve por lo que estoy pasando?… Pero una lección aprendemos aquí, ¿Qué es suficiente para ti? ¿Realmente el amor de Dios nos basta? ¿Vivimos entendiendo y aceptando que el amor de DIOS es todo lo que necesitamos?

El sufrimiento muestra de que estamos hechos. Describe lo que hay realmente en nosotros y dentro de nuestro corazón. El sufrimiento expone nuestra verdadera fe. Pues todos damos la mejor fachada. Pero cuando viene el sufrimiento la fachada no aguanta, todo sale y se expone.

 

Muchas veces vivimos un cristianismo hipócrita, fidelidad en la bendición. Pero en la prueba dudamos, cuestionamos el amor y propósito de DIOS. Inconformes todo el tiempo con nuestras vidas. Y nada tiene que ver con el conformismo, si no con entender en cuerpo y alma que si tenemos el amor de DIOS lo tenemos todo. Sin embargo, es difícil aceptar algo así, queremos más… ¡no es suficiente! Pero no queremos más de lo que nos acerca a DIOS, queremos más de lo que nos aleja de DIOS.

Pablo deja saber claramente qué es lo que tenía que aprender en este proceso de sufrimiento. Aprender que todo lo que necesitaba era el amor de DIOS. ¿Qué es lo que DIOS pide que aprendas en tu sufrimiento? ¿Qué necesitas tú?

Siempre estamos insatisfechos. Piensa un poco y analiza tu vida.

Gastamos fuerzas huyendo del sufrimiento, yendo de aquí para allá, buscando la manera de escapar y no sentir. Pero muchas veces no nos detenemos a buscar a DIOS. Y es justamente él el que te va a llenar, quien te va a poder ayudar a lidiar con el dolor y el sufrimiento.

“… pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad.”

Es realmente ahí donde debes poner tu 100%, no en huir, no en olvidar, ni en endurecer tu corazón. Pues los momentos más difíciles de nuestra vida, donde están quebrantadas nuestras emociones y destrozado nuestro corazón. Ahí es donde DIOS actúa, donde te dice: Déjame entrar a mí.

 


Jeremías 29:11-13 (DHH)

11 Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo. 12 Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a mí en oración y yo los escucharé. 13 Me buscarán y me encontrarán, porque me buscarán de todo corazón.

Salmos 147:3 (DHH)

Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas.


 

Justo en el momento donde reconocemos: NO PUEDO. Necesitamos de alguien que si puede: DIOS Él nos conoce, Él sabe.

Lamentablemente muchas veces nos resistimos incluso a ÉL. Y esto solo aplazará el sufrimiento erosionando cada vez más nuestro corazón.

Reflexiona y medita en esto: ¿El sufrimiento te está llevando a acercarte más a DIOS? ¿A buscar más de él y ver su rostro? O se está convirtiendo en instrumento de Satanás en tu vida.

Te corresponde a ti decidir, si es lo que Satanás va a usar para maltratarte y golpearte. O lo vas a utilizar para acercarte más a DIOS; para reconocer humildemente que todo lo que necesitas es simplemente su amor. Toma tu parte del sufrimiento no huyas y permite que por medio de ese sufrimiento DIOS haga maravillas con tu vida.

 

Por Jesús Cruz. Iglesia de Puerto Rico.  Junio 2017