Estudiar Diligentemente.

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado … que usa bien la palabra de verdad. 
2 Timoteo 2:15

Muchos de nosotros luchamos con la fe. Queremos ser más fieles, queremos expresar una verdadera fe en Dios, y queremos esforzarnos por vivir no por lo que vemos sino por lo que creemos. Sin embargo, si no separamos un tiempo para leer y estudiar las Escrituras diligentemente, nuestra fe será una fe anémica.

 

Pablo escribió en Romanos 10:17: “Así que la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios”.

Nuestra capacidad de levantar nuestra fe viene de nuestro oír, conocer y vivir la palabra de Dios. Negar la disciplina de estudiar la palabra hace que nuestra fe sea abalada en tiempos de angustia. La lectura diaria de la palabra de Dios, incluso en pequeños momentos, puede edificar mucho nuestra fe. El Espíritu Santo puede hablar a nuestros corazones con la verdad de las Escrituras. Cuando sentimos que la duda, el temor, el arrepentimiento o la amargura intentan infiltrarse en nuestros corazones, es la palabra de Dios la que nos mantiene en el camino correcto. Nuestra llenura de Dios va más allá del conocimiento de las Escrituras.

 

Estamos llamados a ser hacedores de la palabra y no sólo oidores 
Santiago 1: 22-25.

A medida que vivimos la palabra de Dios, nuestra fe se hace más fuerte y nos encontraremos caminando firme en nuestro llamado.

¿Cómo podemos estudiar la palabra de Dios con más diligencia?

 

1) Separando un tiempo cada día para leer y meditar en las Escrituras:

Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito.
Josué 1: 8.

 

2) Escuchando predicadores con la sana doctrina que nos enseñan la Palabra de Dios:

Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y quién predicará sin ser enviado? Así está escrito: «¡Qué hermoso es recibir al mensajero que trae buenas nuevas!
Romanos 10: 14-15.

 

3) Tomando notas de lo que hemos leído en nuestra Biblia cuando escuchamos o leemos:

Sus hijos volverán a ser como antes; ante mí será restablecida su comunidad, pero castigaré a todos sus opresores.
Jeremías 30:20.

 

4) Profundizando en nuestros estudios de las Escrituras buscando los significados originales de las palabras:

Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad.
2 Timoteo 2:15.

 

5) Leyendo libros, blogs o portales de la sana doctrina que nos ayuden a aplicar la palabra de Dios: 

Debe apegarse a la palabra fiel, según la enseñanza que recibió, de modo que también pueda exhortar a otros con la sana doctrina y refutar a los que se opongan.
Tito 1:9.

 

Amado Señor, quiero conocer mejor Tu Palabra.

Dame una fuerza de hábito consistente en mi lectura diaria, para estudiar y vivir tu palabra como tu deseas.

En el nombre de Jesucristo, Amén.