Bienaventurado aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado está cubierto. 

Salmo 32:1

Ser totalmente perdonado del pecado es uno de los momentos más liberadores en la vida de un creyente. Nuestros pecados nos separan de Dios y colocan un peso de culpa y vergüenza. Cuando experimentamos el perdón de Dios, también podemos perdonar a otros de sus transgresiones contra nosotros. El perdón es una elección que hacemos por gratitud y obediencia al Señor.

Perdonar más libremente.

A veces puede ser difícil dejar ir y perdonar, especialmente si la otra persona o personas permanecen sin arrepentimiento por sus pecados contra nosotros. 

Es en estos momentos que podemos hablar con el Señor y trabajar nuestro perdón a través de Él en lugar de llevarnos por las emociones. Al hacer esto, podemos experimentar Su libertad de albergar amarguras contra ellos. El Espíritu Santo hace un gran trabajo interno en nuestros corazones. Él nos libera para lograr los propósitos que Dios ha puesto en nuestros corazones.

Perdonar más libremente no es igual a que nuestros transgresores salgan sin castigo por el dolor que causaron. Las consecuencias de sus acciones pueden seguir a pesar de nuestro perdón. Al perdonar a otros, en realidad no nos dejamos llevar por la venganza y dejamos que Dios se encargue de nuestros enemigos. 

¿Cómo podemos perdonar más libremente?

1) Perdonamos más libremente cuando hacemos la elección de perdonar por obediencia:

37 No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen, y se les perdonará.

Lucas 6:37.

2) Perdonamos más libremente cuando pedimos al Señor que sane nuestros corazones de las heridas de los impíos:

restaura a los de corazón quebrantado
    y cubre con vendas sus heridas.

Salmo 147:3.

3) Perdonamos más libremente cuando recordamos que hemos sido perdonados de nuestros pecados:

13 de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. 

Colosenses 3:13.

4) Perdonamos más libremente cuando aceptamos que Dios será nuestro Juez y Vengador:

19 No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor.

Romanos 12:19.

5) Nosotros perdonamos más libremente cuando dejamos ir la actitud implacable de no perdonar:

Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.

Hebreos 12: 1.

 

Amado Señor, quiero perdonar más libremente en este Año Nuevo que comenzo. 

Oro por Tu ayuda para librarme de mi necesidad de venganza y de revanchan. 

Confío en Ti Señor para corregir todos mis errores. 

 

En el nombre de Jesucristo, amen.