“…LA PRUEBA DE VUESTRA FE PRODUCE PACIENCIA” Santiago 1:3

Lo única certeza de esta vida es que habrá cambios.  Tratamos de resistirlos, pero éstos dicen:  ‘Aquí nos tienes, ya seas que estés listo o no.’

Para fortalecernos por medio de los cambios, debemos rendirnos ante ellos, aprender de ellos y acostumbrarnos a ellos. Primero, no seas escapista, procurando evitar cualquier presión derivada de los mismos.  No se puede escapar a ellos, son inevitables. Deja de considerarlos como enemigos y haz de ellos tus aliados.

Usando una imagen de equitación, debes dirigir al caballo en la dirección por la que él se inclina para poder llegar adonde quieres; en otras palabras, no te resistas a los cambios.

Segundo, cuando nos enfrentamos a cambios súbitos, nuestro instinto es de: “resistirse o huir”, pero ninguna de las dos actitudes es el mejor remedio.

Afortunadamente, existe una solución:  confiar nuestras vidas enteramente al cuidado de Dios, pidiéndole su sabiduría.

“Él nos lleva de la mano y nos conduce a cambiar.” Romanos 2:4 parafraseado.

Dios nos ama tal y como somos, pero nos ama demasiado para dejarnos como estamos.

Tercero, alguien bromeó: ‘Si no fuera por el estrés, no tendría energía’. Haz un alto en el camino y analiza en detalle tu vida.

¿Lo estás haciendo más difícil de lo que es en realidad?

¿Estás hablando palabras de fe o de temor?

¿Te has convencido a ti mismo de que no puedes manejar los cambios?

¿Estás dispuesto a rendirte sin siquiera intentarlo y sin confiar en Dios Si no le ves ningún sentido a la situación en que te encuentras, lee estas palabras:

“La prueba de vuestra fe da como fruto la paciencia,
y el ejercitaros en la paciencia os hará perfectos y cabales,
aptos para enfrentaros a cualquier circunstancia adversa que se os presente”
Santiago 1:3-4 Castilian.

 

En el nombre de Jesucristo, Amén.

Que este para donde sea mejor para su fe, me alegro ver que se veía animada en su fe en esta nueva etapa para ella.